Cómo dividir la hipoteca en pareja

Pareja sonriente haciéndose un selfie mientras sostiene las llaves de su nueva vivienda

¿Estás pensando en comprar una vivienda en pareja? Es un paso importante, no solo a por la relación, sino también a nivel financiero. En estos casos, muchas veces surge la pregunta sobre cómo se debe dividir la hipoteca en pareja, es decir, cómo repartir la responsabilidad del préstamo. 

Dividir correctamente la hipoteca puede evitar conflictos y lograr una gestión más equitativa. Para ayudarte a aclarar cualquier duda que puedas tener, en este artículo de gibobs.com te explicamos cómo dividir la hipoteca en pareja  de forma justa y qué requisitos hay que tener en cuenta si solicitáis una hipoteca conjunta. ¡Sigue leyendo!

Actualizado: octubre de 2026

Dividir la hipoteca en pareja es decidir cómo pagáis entre los dos la cuota mensual del préstamo con el que compráis la casa. Al banco le da igual cómo os lo repartáis: si los dos firmáis la hipoteca, cada uno responde del 100 % de la deuda. El reparto es un acuerdo entre vosotros, y conviene dejarlo por escrito, sobre todo si no pagáis a medias o si la casa no está a nombre de los dos.

Te explicamos las dos formas habituales de repartir la cuota, qué poner en el acuerdo, el error que más caro sale y qué pasa con la hipoteca si os separáis.

Cómo repartir la cuota de la hipoteca: a medias o según lo que gana cada uno

Hay dos fórmulas, y ninguna es mejor que la otra: depende de lo que os parezca justo.

  • A medias (50/50): cada uno paga la mitad. Es lo más sencillo y encaja cuando ganáis parecido y la casa es de los dos al 50 %.
  • Proporcional a los ingresos: cada uno paga un porcentaje igual al peso de su sueldo en los ingresos de la casa. Así los dos dedicáis la misma parte de vuestro sueldo a la hipoteca.

Un ejemplo: Laura cobra 2.400 € netos al mes y Pablo 1.600 €. La cuota es de 900 €. Laura aporta el 60 % de los ingresos (2.400 de 4.000) y Pablo el 40 %.

RepartoPaga LauraPaga PabloParte del sueldo que se va en la hipoteca
A medias (50/50)450 €450 €Laura, 19 %; Pablo, 28 %
Según ingresos (60/40)540 €360 €Los dos, 22,5 %

Ojo: si pagáis en proporción distinta a la que figura en la escritura (por ejemplo, la casa es vuestra al 50 % pero Laura paga el 60 %), pagar más no te da más casa. Lo que cuenta para la propiedad es la escritura. Si queréis que ese esfuerzo extra cuente en una futura venta o separación, tenéis que dejarlo escrito.

Cómo organizarlo en el día a día

Lo más práctico es una cuenta conjunta en la que se domicilia la hipoteca y a la que cada uno hace una transferencia mensual con su parte. Así queda constancia de lo que ha puesto cada uno, algo que viene muy bien si un día hay que hacer cuentas. Haced lo mismo con los demás gastos de la casa: seguros, IBI, comunidad, suministros y derramas.

De quién es la casa, quién debe al banco y quién paga: tres cosas distintas

Mucha gente las mezcla, y de ahí vienen la mayoría de los problemas:

PreguntaDónde se decideQué significa
¿De quién es la casa?La escritura de compraventaEl porcentaje de propiedad de cada uno (50/50, 70/30…)
¿Quién debe el dinero al banco?La escritura de hipotecaLos titulares del préstamo, normalmente responsables solidarios: cada uno debe el total
¿Quién paga cada mes?Vuestro acuerdoEl reparto interno de la cuota; al banco no le afecta

Que la deuda sea solidaria quiere decir que, si uno deja de pagar, el banco puede reclamar la cuota entera al otro. Las hipotecas de pareja se firman casi siempre así. Por eso, antes de firmar, los dos tenéis que poder asumir la cuota completa en el peor de los casos. Las diferencias entre firmar solo o acompañado las tienes en hipoteca con dos titulares o individual.

Casa al 70/30: hipoteca de dos titulares con distinto porcentaje

Se puede comprar con porcentajes distintos (por ejemplo, si uno pone más entrada), siempre que así conste en la escritura. Pero la deuda con el banco sigue siendo del 100 % para los dos. Te lo contamos en detalle en la hipoteca de dos titulares con distinto porcentaje.

Hipoteca compartida sin estar casados

Sí, se puede. El banco no pide estar casados ni ser pareja de hecho: le interesa la solvencia de los titulares. Lo que cambia es la protección si os separáis, porque sin matrimonio no hay régimen económico que ordene el reparto: lo que manda es la escritura y lo que hayáis firmado entre vosotros. Por eso el acuerdo privado es todavía más importante. Más detalle en hipotecas para parejas de hecho.

Si estáis casados

En gananciales, la casa comprada durante el matrimonio es, en principio, de los dos (salvo que se pagara con dinero privativo de uno) y las cuotas se pagan con dinero común, así que el reparto interno pesa menos. En separación de bienes, cada uno es dueño de lo que figure en la escritura, igual que una pareja no casada. Ten en cuenta que algunas comunidades tienen derecho civil propio: en Cataluña y Baleares, por ejemplo, el régimen por defecto es la separación de bienes. Lo explicamos en cómo poner la escritura a nombre de un solo cónyuge.

Cómo repartir los gastos si la casa es solo de uno

Es muy habitual: uno compró el piso antes de conocer a su pareja y ahora viven juntos. Si la otra persona empieza a pagar parte de la hipoteca, está ayudando a pagar una casa que no es suya. Si la relación sigue, no pasa nada, pero si os separáis, recuperar ese dinero puede ser complicado.

Tres formas razonables de hacerlo:

  • Que el que no es propietario pague otros gastos (comida, suministros, ocio) en vez de la cuota. Es la opción más limpia.
  • Que pague una cantidad fija parecida a lo que le costaría vivir de alquiler, entendida como su contribución a la casa y no como compra de una parte.
  • Que entre en la propiedad: si queréis que la casa pase a ser de los dos, hay que hacerlo ante notario (comprando una parte), con sus impuestos y, casi siempre, con el visto bueno del banco. Te lo contamos en poner una casa a nombre de dos personas.

El acuerdo privado: qué dejar por escrito

No hace falta notario: basta un documento firmado por los dos (aunque ante notario tiene más fuerza como prueba). Debería recoger:

  • Cuánto puso cada uno de entrada y de gastos de compra.
  • Qué porcentaje de la cuota paga cada uno y desde qué cuenta.
  • Cómo se reparten las amortizaciones anticipadas, las derramas y las reformas.
  • Qué pasa si uno deja de poder pagar (paro, baja, excedencia).
  • Qué pasa si os separáis: quién tiene preferencia para quedarse la casa, cómo se valora y en qué plazo se compensa al otro.

El peor error si pagas la hipoteca con tu pareja y os separáis

Hay dos errores que salen especialmente caros:

1. Pagar la hipoteca de una casa que no está a tu nombre sin dejar constancia

Si no eres propietario ni titular del préstamo y has estado pagando parte de las cuotas, tras la separación no tienes ningún derecho sobre la casa. Para reclamar ese dinero tendrás que demostrar cuánto pusiste y por qué, y puede acabar en un juicio con resultado incierto. Las transferencias con concepto claro y un acuerdo firmado marcan la diferencia.

2. Pactar con tu ex que él o ella se queda la hipoteca sin que el banco te libere

Es el clásico: en el convenio de divorcio o en un acuerdo privado, uno se queda la casa y «asume» la hipoteca. Pero ese pacto solo obliga a quienes lo firman, no al banco. Si tu ex deja de pagar, el banco puede reclamarte a ti la deuda entera, porque sigues siendo titular. Para salir de verdad, el banco tiene que aceptar una novación que te quite del préstamo, y solo lo hará si quien se queda tiene solvencia suficiente (te lo explicamos en cómo salir de una hipoteca compartida).

¿Y si he pagado yo las cuotas de los dos?

Si los dos sois titulares y tú has pagado más de tu parte (por ejemplo, porque tu ex dejó de pagar tras la separación), puedes reclamarle lo que le correspondía, con intereses. Es lo que prevé el Código Civil para los deudores solidarios. Guarda los justificantes de cada pago.

Qué pasa con la hipoteca si os separáis o divorciáis

Lo primero: separarse no cambia nada ante el banco. Los dos seguís debiendo la hipoteca aunque uno se vaya de casa y aunque una sentencia diga quién vive en ella. A partir de ahí, hay tres salidas:

OpciónCómo funcionaA tener en cuenta
Vender la casaSe vende, se cancela la hipoteca con el dinero y lo que sobra se reparte según la propiedad de cada unoNecesita acuerdo de los dos. La venta puede generar una ganancia patrimonial en el IRPF
Uno se queda con la casaCompra la parte del otro (extinción de condominio o adjudicación al liquidar los gananciales) y el banco saca al otro del préstamoEl banco debe aprobarlo y quien se queda tiene que poder pagar solo la cuota
Mantener la casa a mediasSeguís siendo copropietarios y titulares; por ejemplo, mientras los hijos son menoresSeguís atados al préstamo y a los gastos de la casa, cada uno según su parte

Divorcio con hijos: quién se queda en la casa

Si no hay acuerdo, el juez atribuye normalmente el uso de la vivienda familiar a los hijos menores y al progenitor que se queda con ellos. Pero el uso no cambia la propiedad ni la deuda: la casa sigue siendo de quien diga la escritura y la hipoteca la siguen debiendo los titulares.

Impuestos al quedarse con la casa

Adjudicar la vivienda a uno de los dos al disolver los gananciales o al terminar la copropiedad no genera ganancia patrimonial en el IRPF, siempre que el reparto respete la parte de cada uno. Sí hay que pagar otros impuestos y gastos (notario, Registro, normalmente actos jurídicos documentados), que te contamos en la extinción de condominio.

Con tantos factores en juego, conviene contar con un abogado de familia para el convenio. Para la parte de la hipoteca (sacar a uno del préstamo o buscar un banco que financie a quien se queda), en gibobs te ayudamos sin coste.

Base legal: Código Civil, arts. 393 y 395 (cargas de la copropiedad en proporción a las cuotas), 1137 y 1145 (obligaciones solidarias y reclamación al codeudor), 1257 (los contratos solo obligan a quienes los firman) y 96 (uso de la vivienda familiar); Ley 35/2006 del IRPF, art. 33.2 (disolución de la sociedad de gananciales y de la copropiedad).

Preguntas frecuentes sobre dividir la hipoteca en pareja

¿Cómo se divide la hipoteca en pareja? Las dos fórmulas habituales son pagar a medias o repartir la cuota en proporción a los ingresos de cada uno. El reparto es un acuerdo interno de la pareja: ante el banco, si los dos son titulares, cada uno responde del total de la deuda.

¿Es obligatorio pagar la hipoteca al 50 %? No. La pareja puede repartir la cuota como quiera. Lo que no cambia con el reparto es el porcentaje de propiedad, que es el que figura en la escritura de compraventa, ni la responsabilidad ante el banco.

¿Se puede tener una hipoteca compartida sin estar casados? Sí. Los bancos no exigen matrimonio ni registro como pareja de hecho para conceder una hipoteca conjunta; analizan la solvencia de los titulares. Sin matrimonio no hay régimen económico, así que en una ruptura se aplican la escritura y los acuerdos firmados por la pareja.

Si nos separamos, ¿sigo siendo responsable de la hipoteca? Sí, mientras sigas siendo titular del préstamo. La separación, el divorcio o un acuerdo entre la pareja no afectan al banco; para dejar de ser deudor, el banco tiene que aceptar una novación que te excluya.

¿Puedo reclamar a mi ex la parte de la hipoteca que he pagado yo? Si los dos sois deudores solidarios y has pagado más de tu parte, el artículo 1145 del Código Civil permite reclamar al otro codeudor la parte que le correspondía, con los intereses del anticipo.

¿Qué pasa con la hipoteca en un divorcio si hay hijos? A falta de acuerdo, el juez suele atribuir el uso de la vivienda familiar a los hijos menores y al progenitor con quien conviven. Esa atribución no modifica la propiedad ni la deuda: la hipoteca sigue a cargo de sus titulares.

¿Tributa quedarse con la casa del otro en un divorcio? En el IRPF, la adjudicación de la vivienda al disolver la sociedad de gananciales o la copropiedad no se considera alteración patrimonial si respeta la cuota de cada uno. Sí se pagan otros tributos y gastos, normalmente actos jurídicos documentados, notaría y Registro.

Alejandra Martin

Analista de Riesgos

Especialista en transformar la complejidad del mercado financiero en una experiencia ágil, transparente y a medida para el cliente. Su trayectoria combina el asesoramiento patrimonial con la negociación bancaria, garantizando un acompañamiento integral desde el estudio inicial hasta la firma como gestora hipotecaria.